jueves, 28 de agosto de 2008

EXCLUSIVA


martes, 26 de agosto de 2008

PROXIMAMENTE

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martes, 12 de agosto de 2008

Barrio lésbico, lesson 18: ANOmatopéyicamente

(Aunque sé que es lo que más os interesa, el barrio lésbico.. debajo tenéis un post nuevo...despidiendo la segunda temporada..y con video..xDD)

El sexo anal normalmente se identifica con: Relaciones homosexuales masculinas y pelis porno.
Pero es mucho más y las mujeres con mujeres también podemos disfrutar de él, como un complemento.

El ano tiene terminaciones nerviosas, por lo que genera placer, tanto en el hombre como en la mujer. En el hombre, es cierto, más. Porque el hombre tiene ahí su "punto G" que no es otra cosa que una forma de acceder a la próstata por el interior. Si recordáis el "punto G" femenino era también la cara interna del clítoris.

El caso es que la mujer también experimenta cierto placer al ser penetrada analmente y para ello, sin entrar en el uso de juguetes sexuales, hay que practicar el llamado: "sexo anal digital"
Que no es que saques una foto a lo oscuro y lo ilumines con el flash. Que es la penetración anal con el dedo o los dedos.

En realidad el ano no es un elemento que esté preparado para las relaciones sexuales. Y por ello vamos a encontrar dos factores a tener en cuenta:

1. No tiene lubricación propia
2. No tiene tanta flexibilidad como el tesorito (la vagina). Él músculo encargado de su contracción es el esfinter y algunas prácticas masoquistas consisten en pinchar el esfinter con agujas. Pero esto sólo es una anécdota.

Lo ideal es contar con un lubricante. Aunque normalmente usamos la lubricación de la vagina para lubricar el ano, no es buena idea. El lubricante natural tiene un montón de componentes para defender el tesorito de la flora vaginal y puede causar algún tipo de infección leve.
Es bastante recomendable empezar introduciendo sólo un dedo las primeras veces, despacio y haciendo movimientos circulares que faciliten la penetración.

Lo mejor es ... combinarlo con la penetración vaginal y el frote del clítoris. Así que suele hacerse así:

- Dedo índice al tesorito
- Dedo corazón al ano (no hace falta hasta el fondo, ok?)
- Pulgar para estimular el clítoris

Muchas veces no hace falta ni siquiera penetración. Simplemente con tocar el ano por el exterior y con una ligera penetración también, es más que suficiente para ser un complemento ideal a la estimulación total.

Y eso ha sido todo por hoy en barrio lésbico, con unas horas de retraso porque este finde.. si, hubo salida por barcelona. Ok. La salida no era yo. Y a por el grito de guerra: ¡¡ A practicar !!
...

Episodio 2x63: Fin de la segunda temporada

Bueno...algún día tenía que poner fin a la segunda temporada..que da paso a la tercera. Así que por no aburriros... he dispuesto que salgo a dar la cara.. Por cierto, tenéis el post de barrio lésbico más arriba, que sé que os interesará más xDDD

Volveré.

Continuará..

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jueves, 7 de agosto de 2008

Relato erótico: Un imposible

Era una historia que no podía ser y cuánto más imposible me parecía, más deseaba que pasara. Fue ella la que dio el primer paso: me dijo que sentía algo por mi desde hacía tiempo y que , aunque era egoísta, sentía la necesidad de que yo lo supiera. No recuerdo si ya entonces había fantaseado con ella, o fue en ese momento cuando la idea apareció en mi cabeza, apetecible y romántica. Me sorprendí a mi misma llorando por no poder ser.

Las conversaciones se sucedieron en la distancia y aunque, ya conocidas, empezamos a un conocer que quizás fue un re-conocernos. Su voz se hizo imprescindible en mis noches, cada vez más largas y más nuevas. Y las noches se convirtieron también en tardes y mañanas. Lo imposible iba tejiéndose en un telar invisible de cientos de sonrisas y la ilusión de ver a dónde nos guiaban nuestros pasos.

Yo estaba intentado salir de una relación que ella conocía bien. Su rostro siempre se reflejó en mis lágrimas y el mío en las suyas cuando ella había acabado con su novia. Pero yo no era libre. No basta con romper con alguien. Esa persona también ha de aceptarlo y abandonarte. Y la sombra del pasado aún estaba acechándome, entre los vacíos que su luz provocaba.

Nunca estábamos solas, siempre mi pasado conmigo. Pero entre esos segundos, había un futuro que luchaba por nacer. Nuestros dos besos al vernos eran cada vez más intensos. Mis labios buscaban sus mejillas, único trozo de piel a mi alcance. Hasta que nuestras manos se enredaron, aún no se cómo, en una clandestinidad impuesta por las circunstancias.

Tras varios de estos encuentros, pactamos vernos a solas. Condujo kilómetros para vernos y yo mentí para no ser molestada. Fuimos a cenar y hablamos de nuestras vidas y yo descubrí detalles que nunca me había contado, porque supongo que yo no era la destinataria de sus secretos hasta el momento, ni tampoco de sus detalles más cotidianos. Al rato decidimos irnos a su coche y buscar un lugar donde ... ¿hace falta explicarlo?

No me miraba, miraba al frente mientras me decía: Vas a tener que ser tú, porque yo no soy capaz. Si quieres que ocurra algo, tendrás que besarme tú. Y ocurrió algo. Porque yo la besé y sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Nunca antes lo había sentido. No sé si sería el sabor de lo prohíbido, o la dulzura de lo tan deseado, pero fue un primer beso que realmente supo a primer beso.

Tras esa noche, otras. Hasta que por fin estuvimos solas una noche, con una cama, con dos incluso, para nuestros juegos. Ella me hablaba de una película de cine, creo que de Woody Allen, yo... escogía el momento para besarla, y de tanto pensarlo, cansada de indecisión, me lancé contra sus labios y del impulso la tiré sobre la cama. Creo que nos reímos, pero no mucho, porque los besos siguieron sucediéndose, cambiando las sonrisas por pequeños jadeos entre el ruido de nuestros labios. Me daba miedo desnudarla, demasiado respeto. Pero ella me ayudaba. Me quitaba el miedo, me decía que continuara, que lo deseaba. Y así poco a poco, entre caricias, la quité la camiseta y vi lo que antes había visto a la luz de la luna en aquel coche. Tenía unos enormes pechos preciosos, nunca había tocado unos tan grandes, tan bien formados. Sus pezones se hicieron tan grandes entre mis dedos que no pude sino soltar un grito de sorpresa. Ella rió y yo como un niño no pude más que llevarlos a mis labios. Deseaba tocar con mi lengua cada centímetro de aquella piel blanca que se estremecía a su paso.

Sabía lo que tenía que hacer y lo hice. Le desabroché el pantalón e intenté hacerme camino a través de él. Ella luchaba para desnudarme mientras yo no dejaba de moverme. La ropa salió despedida entre las sábanas. La cubrí con ellas por si la timidez la embargaba y no me hizo falta pedirle que me ayudara a quitarse los pantalones. Una vez libre de esa cadena, mi mano entre su ropa interior se movio libre. El tacto era distinto a otras pieles que yo había tocado. Mucho más suave. Mis dedos lo descubrieron cuando abrieron la única puerta que quedaba, una puerta doble con un cerrrojo inservible que daba la bienvenida. Me tomé mi tiempo para inspeccionarla al tacto. Busqué como si se tratara de un mapa todos los puntos clave, allá donde sabía que tenía que tocarla. Y mientras ella, suspiraba y echaba la cabeza hacia atrás, y sólo me dejaba el cuello y de nuevo sus pechos para besarla. Ella me buscó a mi, e hizo lo propio. Me abrí para ella, le procuré el paso lo más libre posible para que me llenara. Y así las dos comenzamos a movernos, a extasiarnos hasta que oí que me susurraba: "Ya no puedo más, ¿cuánto te falta?"; "En cuanto tú quieras, yo hace rato que tengo que contenerme" Y sus suspiros se hicieron gritos y noté que llegaba... y me dejé ir con ella, hasta que el placer se convertía en dolor de lo prohíbido que resultaba.

--¿Te molesta si me quedo dentro? - Me dijo aún con sus dedos en mi interior
--No.. - acerté a decir casi ininteligiblemente

Y caímos las dos rendidas. Abrazadas.

--¿Puedo pedirte algo?
--Lo que quieras..
--Desnúdate -- me dijo sabiendo que todavia algún retazo de ropa cubría mi piel. Me desnudé bajo las sábanas.
--¡No puedo creerlo! - me decía
--¿El qué?
--¡¡ Qué por fin te tengo desnuda en mi cama !! ¡¡ Estás desnuda !! Y es real.. y te tengo aquí..
--Si, te aseguro que esto ha sido muy real
--Ahora quiero..verás.. te pediría..Sal de las sábanas y tráeme un vaso de agua..

Me levanté dejando caer la sábana a mi paso y le traje el vaso de agua, completamente desnuda bajo su mirada.

Fue un imposible. Imposible de olvidar.

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Episodio 2x62: Ale, Alen

Si, si.. ya sé.. que hoy es jueves y toca relato erótico, pero.. eso esta noche, vale? A partir de las 0:00, como cenicienta.

Bueno, pero es que tengo que contar que ayer vino Alen. En este blog la he citado varias veces, pero con nicks distintos, es que no me pongo de acuerdo. Yo la conocí con el nick de lunaaa, pero aquí firma como Alen y.. es una especie de ex mía. Sólo que nunca nos hemos considerado así, supongo que porque antes de nada éramos y somos amigas. Y realmente no pasó nada grave, sólo que la historia no continuó porque yo estaba somatizando (sí, potaba, potaba)

El caso es que vino de pasada, a verme. Hacía tiempo que no la veía. En este tiempo ha dejado de fumar, se ha cortado y teñido el pelo y está más guapa que nunca. Resulta que vino al orgullo y no me dijo nada ¬¬, pero la disculparé porque estaba... liada. Y se encontró de cara con coñogigante. ¿Qué pasó? Que huyó, como yo habría hecho también.

No sé si lo he contado alguna vez, pero las tres éramos amigas. Y cuando yo corté con coñogigante... fue cuando empezó a surgir algo con Alen. Lo llevábamos en secreto porque coñogigante nunca ha sido razonable y si ya una persona normal no se lo habría tomado del todo bien, coñogigante podía hacer cualquier cosa. Y la hizo. Se metió en mi cuenta de correo y se enteró y .. bueno, imaginaos el resto. De hecho sospecho que coñogigante se sigue metiendo en una cuenta mía de correo y .. le he tendido una trampa. Con otra de mis cuentas he simulado una serie de conversaciones donde digo básicamente que soy madre y enseño a una cría que se supone hija de mis entrañas.. Si lo ve, seguro que le da un pasmo. Sí, no tendría por qué importarle, pero la conozco... ya se sabe. Enfermas.

Alen y yo rememoramos locuras que hicimos en aquella época. Cuando en su casa del pueblo dormimos las tres en una habitación, yo me las arreglé para dormir en una cama con Alen y coñogigante sola. Había tres camas. Era del todo absurdo. Pero así pudimos meternos algo de mano. Cuando en mitad de la noche coñogigante se levantó y pensamos q nos había oido/visto ... pensé que nos moríamos. De hecho la cobarde de Alen se hizo la dormida. En fin. Historietas.

A veces hace falta ver un segundo a alguien después de mucho tiempo para darte cuenta de cuantísimo la echabas de menos...Ahora se ha ido a la casa del pueblo, sin cobertura unos días. Hemos dicho Ox, Coquí y yo que la próxima quedada con Alen, en Valencia..

Continuará...
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martes, 5 de agosto de 2008

Episodio 2x61: Diez más y hago un 69

Pues nada, los días pasan despacio en verano. Sobre todo si tienes que estar sin librar para irte unos días de vacaciones. Mi día 15º seguido es hoy. Y no es un día especialmente optimista, será que el no descansar es lo que tiene. Eso o que haya salido la lista de las opos.

Aunque por puntos/nota tendría que estar la 15 (mira, hoy es el día del 15) pues estoy la 59. ¿Por qué? Pues por novata. Porque me cuelan a todos los que ya han trabajado delante. En los foros dicen que si las cosas van como el año pasado me llaman este curso, aunque sea a partir de enero. Pero yo no las tengo todas conmigo. Supongo que al siguiente año si que es seguro que me llamarán, pero yo quiero este, porque como no me canso de decir: QUIERO IRME.

Es lo que he estado hablando con la psico hoy. Eso y que no soy bollo, ni bi, que soy hetero. Manda ... Esa mujer está convencida de que soy hetero confundida, como si eso existiese. Normalmente la cosa es al revés , la gente se niega y le dicen.. que no .. que eres más bollo que la Bella Easo.. Pero en mi caso es al revés. Hasta me ha dado un libro fotocopiado de la sexualidad. Y eso coincidiendo con que hoy he soñado que me...acostaba con elprofe (oh dios mío, por qué??)

Este finde Coquí se va a bcn de vacaciones, a pasar unos días con Jei que también está de vacaciones. Me han propuesto que me vaya con ellas el fin de semana. Que ya no curro. Pero mi madre me mira mal...y es que nos vamos de vacaciones el martes y cree que ya es demasiado. Bueno, en realidad yo creo que le preocupa la ropa limpia. Que quiere echarme toda la ropa a lavar y debe prentender que me quede en casa y vaya en bragas y viejas. Así que a ver como me la camelo, que tampoco quiero enemistarme con ella a estas alturas, suficiente tengo ya con el resto de miembros masculinos de mi familia.

Así que así ando, dando cabezazos por las esquinas. Cansada del curro y de los quebraderos de cabeza que conlleva. Que en mi curro estamos todos más pa llá que pa cá. Hoy sin ir más lejos, Ox, Sau y yo nos hemos ido con toa la solana de las 14.00 de la tarde a ver a un obrero sin camiseta que había visto yo por la mañana. Un hombre de estos coca-cola light con los pezones así como alargados y la tableta de chocolate, y la piel canela y ... (al final le voy a dar la razón a mi psico...¡que no!).

Tenemos que contratar a un chico nuevo, y hoy ha venido uno que les ha gustado mucho a Ox y Sau, yo lo he visto mono tambíen, pero sin pasarse. Pero quiero entrevistar a otro primero, uno que ha nacido el mismo día que yo, del mismo año.. tengo curiosidad, lo mismo es clavado a mi madre y por fin entiendo todo...o lo mismo es mi alma gemela... o lo mismo no, porque he hablado con él por teléfono y tenía una voz poco sexy...

El calor comienza a afectarnos...lo veo "de" venir

Continuará..
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domingo, 3 de agosto de 2008

Barrio Lesbico, Lesson 17: Más...mas-aje

Todos sabemos lo que es un masaje. Pero ¿en qué se diferencia un masaje erótico de un masaje normal? ¿Se dan de la misma forma? ¿Persiguen el mismo objetivo? En cuanto a lo segundo... más bien no. Mientras que el normal busca la relajación el segundo busca la excitación. Si después de nuestro intento de masaje erótico nuestra masajeada se nos duerme.. va a ser que vamos por mal camino.

Hoy dedico barrio lésbico a este tema porque más de una vez hemos hablado del gatillazo femenino (no lubricar) de la anorgasmia (dificultad para llegar al orgasmo) y no hemos hablado de ello pero también podría darse una corrida precoz. Bien, para estas cosas el masaje erótico puede ser una terapia o una solución.

El ambiente ayuda (no me refiero a que empecéis en un antro de chueca, ok?). Podéis ambientar el lugar con velas, o incluso dar el masaje en la bañera. El primer paso es buscar las terminaciones nerviosas de nuestra masajeada, terminaciones nerviosas que han de estar relacionadas con la excitación sexual. Está claro que hacer cosquillas en los pies es porque se rozan las terminaciones, pero si se nos descojona la susodicha... puede ser divertido pero no erótico.

Cada una tenemos unas zonas más sexuales que otras. Hay quien no soporta que le toquen la oreja sin excitarse, las axilas, otras la cabeza, y luego están las normales que seguro que os las imagináis.. pechos y tesorito. Por eso el conocimiento de la masajeada es importante. Si no lo tenemos previamente podemos guiarnos por sus reacciones o simplemente preguntar: ¿a ti que te gusta que te hagan, moza?

Para poder masajear bien cada una de las zonas elegidas, necesitamos de un aceite de masajes, porque si no será difícil que nuestras manos.. se deslicen por su cuerpo. Si no tenéis aceites..en los sex shops hay, y también en otras tiendas más normales. Los hay comestibles con sabores, algunos que dicen ser ya por si mismos afrodisíacos y luego están las opciones caseras. El mismo aceite de oliva puede ser un compañero ideal, pero espero que no os importen mucho las sábanas.. Hay quien usa sirope, aunque es más pegajoso, claro, etc etc..

El truco dicen los expertos que está en relajar el cuerpo pero rápidamente para no dar opción a que la persona se relaje...demasiado. Y alternar una de cal y otra de arena. Parte normal, parte especialmente erótica. Para excitar es cuestión de abrir el apetito pero no saciar. Se toca siempre..para que la persona se quede con ganas de más y la tensión sexual no se pierda. Ahí cada uno tiene sus métodos y hemos hablado en otros post de cómo tocar. Por ejemplo los pezones empezando desde la aureola y haciendo círculos concéntricos hacia el pezón. Lo mismo con la lengua..

Una clase de masaje muy interesante es el que se conoce como Tailandés y que realmente es una variante del verdadero tailandés y que consiste en masajear el cuerpo de la otra persona con el tuyo propio (cuidado con aplastamientos). En el caso de las mujeres.. podemos usar los pechos (y en el caso de julián... que creo único hombre en leerme... que imagine qué puede usar..)

Así que.. echadle imaginación y.. a practicar y bon voyage al placer
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viernes, 1 de agosto de 2008

Relato erótico: La primera vez

Nunca había estado con una mujer hasta que conocí a Estibaliz. No puedo negar que estuve buscando la relación. Siempre había tenido algo en mi interior que me había empujado a sentirme misteriosamente atraída por las mujeres, aunque hasta el momento sólo había pernoctado con hombres. Después de una relación de muchos años rota, era el momento de satisfacer mi curiosidad.

Acudí a un bar de ambiente, acompañada de un amigo mío gay que sabía y comprendía mi interés. La noche transcurría divertida, mi amigo era una compañía más que divertida. Tanto que se me olvidó que había ido a conocer a la mujer que me introdujese...en su mundo. Comencé a bailar desenfrenadamente con mi amigo, a reírme, a beber, hasta que todo daba tantas vueltas como vueltas daba yo en la pista de baile. Gritaba sin ningún pudor, saltaba y me movía al ritmo de la música, como si fuera una catarsis para expiar meses y meses de lágrimas.

Entonces la vi. Estaba parada en la barra, conversando con otra chica a la que apenas miraba. Y entonces me vio. Me vio mirarla y debió leer en mis ojos lo que ni tan siquiera yo sabía que estaba. En ese momento me di cuenta de que me había delatado. Esa mujer, la que estaba en la barra, era suficientemente sexy como para atraerme, y cómo para pensar en ella como la persona que satisfaciera mi curiosidad... o más bien mi deseo.

Seguí bailando igualmente, aunque a partir de ese instante sentí que la noche estaría más que vacía si no conseguía por lo menos hablar con ella. Ella sonreía cuando me miraba, y también cuando no lo hacía. Le di el poder. Le informé sin palabras de que era mi objeto de deseo y con mi timidez y mis ojos mirando al suelo le informé también de que sería más que fácil llevar las riendas conmigo.

Se acercó a través de la gente. La sentí. Venía hacia mí irremediablemente. Pelo corto, ojos extremadamente claros, vestida totalmente de negro y con un tatuaje en el hombro que dejaba ver gracias a una camiseta de tirantes que llevaba. Se acercó, lento, muy lento. Pasó a mi lado, no era yo su destino. Pero mientras pasaba sus pechos rozaron los míos, tan sutilmente como para preguntarse si había sido a propósito o no. Sentí que respiraba cuando sentí su roce y sentí que me faltaba la respiración cuando pasaba de largo, mirando y sonriendo pero sin concederme ni una sola palabra.

El bar encendió las luces. Era hora de cerrar y de irse y yo seguía petrificada en la pista de baile mientras mi amigo me insistía en que nos marchásemos. Pero yo no podía dejarla allí. No podía perder la oportunidad. ¿Y si nunca volvía a encontrar una mujer como ella? Decidí que no me iría sin darle mi teléfono. Así que me acerqué a la barra y pedí lápiz y papel y mientras apoyada escribía mi número pensando en cómo me acercaría para dárselo. Pero antes de que pudiera hacerlo, se acercó a mi por detrás, y colocó sus dos brazos haciendo de fronteras de mi cuerpo. Sólo dijo unas palabras:

--No digas nada, sólo sígueme si quieres.

Miré a mi amigo que se encogió de hombros y antes de que pudiera reaccionar se marchó sonriendo. Y yo.. por un momento quieta, sin saber que hacer, con miedo de mis propios deseos. Sin embargo, más grande era el miedo de ver cómo se perdía por aquella puerta para no verla más..así que la seguí, aunque pensaba hablarla, decirle mi nombre, inventar una conversación absurda donde encontrar alguna señal de si quedarme o irme.

No me dejó hablar. Al verme me cogió de la mano y me llevó hasta su moto. Sacó un casco para mi y al arracar guió mis manos a sus caderas. Noté su piel por debajo de la ropa, y su perfume a través del aire que la moto cortaba a una velocidad que seguramente era menor de lo que a mi me parecía. Llegamos a un lugar donde se paró. Intuí que debía ser su casa. Quería hablar pero no podía. Esa mujer me había petrificado .. ¿o era el miedo? Estuve por darme la vuelta, al menos un centenar de veces, pero siempre que iba a hacerlo había algo, un gesto de ella, una mirada que me devolvía la confianza.

Al llegar a su piso mi cuerpo era todo temblor. Al verlo, me quitó la chaqueta, me frotó los hombros como si tuviera frío, me agarró la cara, me miró a los ojos y me besó sin que yo fuera capaz de reaccionar, como si me hubiese vuelto una niña indefensa. Mientras su lengua se enredaba con la mía y me debaja un sabor dulce, sus manos bajaron por mi cuello hasta llegar a mi camisa, sólo desabrochó los botones suficientes como para meter una mano por debajo de la tela sin rasgarla. Llegó hasta mi sujetador y escabulló sus dedos entre él sin necesidad de desabrocharlo. Me encontró tensa, pero supo relajarme y tensarme de nuevo, porque mi piel ahora tiraba de mis pezones, como si no fuera suficiente. Erectos luchaban por crecer y sus dedos por jugar entre ellos y con cada uno de sus pliegues que se hacían más y más cuanto más me tocaba.

No lo recuerdo pero debió dirigirme hasta el dormitorio y una vez dentro me dejó caer suavemente sobre el colchón. Es ahí cuando creó que entre sus besos y sus caricias comencé a gemir. Estaba tan descolocada, en realidad, tan excitada que no podía ni tocarla, es que no podía ni abrir los ojos. Pero ella lo guiaba todo. Me acabó de desabrochar la camisa y lo que sus manos habían comenzado ahora lo seguían sus labios entre los que su lengua asomaba de vez en cuando consiguiendo sacar de mi profundos gritos.

Desabrochó mi pantalón sin problemas, como si los botones se abrieran a su paso sólo con desearlo. Tuve miedo. Sus manos, sus dedos, caminaban por zona prohibida, ahí donde mi ropa interior era lo único que me defendía. Se apartó de mi un momento para tirar fuerte de los pantalones que salieron tan rápido que parecía un truco de magia. Se desabrochó la camisa ella y su piel se fundió con la mía, y sus pezones rozaron los míos descubiertos totalmente desde no sé qué momento.

Su cuerpo como el de una serpiente comenzó a deslizarse sobre el mío. Me abrió las piernas con las suyas y yo no pude resistirme. Me abrí mas y más a su cuerpo que empujaba sobre el mío hasta rozarme en una zona que aún hoy no sé como encontró tan rápidamente. Su mano creó un hueco entre la poca ropa que me cubría y mi piel y su mano caminó libremente por donde no dejaría a cualquiera hacerlo. Fue cuando sentí sus dedos cuando me di cuenta de que estaba empapada y que mis músculos se contraían esperando que entrara en mi. La desesperación hacía que mi cuerpo combulsionara. Y cuando por fin lo hizo se escapó en mi un grito de puro placer. ¡Dios, qué placer! Sentí que un hueco se llenaba en mi y a la vez dejaba espacio para que siguiera poseyéndome. Salió y entró e hizo de mi lo que quiso, pues había perdido toda voluntad. Era sólo cuerpo que se movía a su ritmo. Cada vez que entraba dentro de mi, mi cuerpo experimentaba un temblor, como una descarga eléctrica y me incorporaba y doblaba pidiendo más y más intensidad, más rapidez.

No podía creer lo que estaba pasando.. Yo que siempre había tenido que tener máxima concentración y hacer esfuerzos para contraerme... me veía encaminada inexorablmente hacia un increíble orgasmo. No pude reprimirme y grité con sorpresa: Dios, me corro. Con su otra mano agarró la mía con fuerza y yo le respondí con la misma fuerza, mientras mis gemidos escapaban de mi boca como escapaba de mi cuerpo la descarga de un placer sin medida que duró minutos, hasta que agarré su mano y la detuve, manteniéndola en mi interior.

Estaba rendida.. en una paz nunca antes conocida. En ese momento comprendí lo que era estar totalmente a merced de alguien.

--Ya puedes decir lo que quieras -- me dijo
--Ahora no puedo hablar -- contesté aún con los ojos cerrados..

Esa fue mi primera vez...la primera vez que perdí el control de verdad...